La esperanza de vida se encuentra en 85 años. Un día tiene 24 horas por lo tanto un año tiene 8760 horas lo que suma un total de 744.600 horas de vida.

Hoy en día todos cuidamos nuestra salud física porque sabemos que es fundamental. Cuando nos sentimos mal físicamente acudimos al médico, dejamos que nos revise, nos dé un diagnóstico y un tratamiento, dependiendo de la especialidad. En cambio todavía existe un temor, prejuicio y tabú hacia las dolencias psicológicas o emocionales.

Cuando alguien tiene un dolor físico la gente de alrededor se preocupa por su situación, le ayuda, incluso le acompaña al lugar donde debe ir. Sin embargo si la persona se queja de ansiedad o tristeza podría ocurrir que su entorno desautorizase su dolor o le exigiera salir de esa situación expresando juicios como “afortunadamente no tienes nada físico”, “si lo tienes todo, no te quejes”, “ya estás otra vez”, “todavía estás así”… En cualquier caso nadie te entiende.

La sociedad no sabe que una dolencia psíquica, puede llegar a ser mucho más limitante y dolorosa que una física. La depresión está clasificada como la causa más importante de discapacidad en el mundo. Además, los problemas mentales no resueltos tienen el añadido de que si no nos ocupamos de ellos, se van a expresar a través del cuerpo.

Existen dos creencias erróneas acerca de las personas que acuden al psicólogo, la primera que es gente que está muy enferma. Y claro, ante esta falta de aceptación y entendimiento de ver las dolencias mentales como algo normal, las personas tendemos a esconderlas, aumentando el estigma. Y la segunda, que son personas débiles y no pueden solventar sus problemas, ni su sufrimiento. Pero precisamente es lo contrario, son personas fuertes y valientes, ya que querer venir a terapia entre otras cosas, significa que la persona es capaz de reconocer sus problemas, es capaz de pedir y aceptar ayuda, de afrontar sus dificultades, y de abrirse al dolor que esto implica. Pero no se puede ser fuerte todos los días y a veces, uno acude al psicólogo cuando está cansado de ser fuerte.

Al igual que otros problemas de salud los dolores emocionales y psíquicos, los estados de ánimo decaídos, frustraciones, estrés, conflictos etc. forman parte de la vida y son más frecuentes de lo que parece.

Las ansiedades, desánimos y frustraciones son causadas por un exceso de insatisfacción, infelicidad y preocupación. Es absolutamente normal pasar por malas épocas y tener crisis, sin ellas no habría crecimiento. Cada crisis es una gran oportunidad para ayudarnos a mejorar y para romper todo nuestro sistema de creencias, hábitos y conductas, y para crear nuevas posibilidades y caminos a recorrer.

No cuidamos nuestra salud mental y es un error. Gastamos más dinero en un dentista o un dermatólogo a lo largo de nuestra vida que en un psicólogo si tenemos un problema. La tendencia es pensar: “el tiempo lo cura todo”, “yo no estoy mal como para necesitar ir al psicólogo”, “yo aguanto esta situación” y “yo soy fuerte”.

¿Por qué pudiendo estar bien, decidimos seguir como estamos y soportar el sufrimiento? ¿Si vamos a vivir 744.600 horas en nuestra vida, por qué no dedicar 20 de esas horas (sesiones) en invertir para que el resto de horas de mi vida sean mejores, más felices y de mayor calidad?

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